Los pisos conductivos y disipativos están diseñados para ser aplicados como un recubrimiento sobre superficies de concreto. Su función principal es descargar a tierra la electricidad estática generada y acumulada en el piso de manera controlada, protegiendo a las personas, equipos y elementos electrónicos sensibles del entorno.
Se instalan en áreas que requieren evitar la generación de chispa, así como el control y la igualación de potencial electrónico. Son indispensables sobre todo en lugares con elementos que representen un riesgo de incendio, explosión o fallos por descargas eléctricas no controladas.